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EL VIEJO ARTE DE LA INFUSIÓN

El invierno ya se acerca y pocas cosas hay tan reconfortantes en esta estación como una buena taza de humeante tisana.

Preparar una infusión es una de las formas más antiguas y fáciles que existen de extraer los principios activos de una o varias plantas.

infusion9Pero hoy en día ¿quien tiene tiempo para eso? ¿A quien le gusta el extraño sabor de una planta? Si hay que curarse, que nos den rapidito unas pastillas. Hay que seguir el ritmo infernal que nos marca la sociedad. Y si hay que beber, mejor un buen café o cualquier refresco lleno de azúcar, que nos hace falta energía para aguantar el tirón.

Hoy, desde este espacio, quiero reivindicar el valor incalculable de preparar y consumir una sencilla infusión:

  • recolectar las hierbas o destapar el bote que las contiene;
  • sentir su aroma mientras calentamos el agua, agua fuente de vida;
  • inundar nuestros sentidos con el aroma y el calor que desprende;

En definitiva, tomarnos el tiempo de cuidarnos y de vivir el presente disfrutando de cosas sencillas.infusion10

Todo esto podemos conseguirlo mediante la simple preparación de una deliciosa tisana.

Y ahora ¡pasemos a la acción!

PROCEDIMIENTO

Ingredientes

Plantas

  • Entre 25 y 50  g de planta seca por litro de agua
  • Entre 50 y 100 g de planta fresca por litro de agua

Agua

1 L de agua, la más pura posible, de manantial por ejemplo. Si no es posible podemos comprar agua mineral teniendo en cuenta que el residuo en seco sea lo más bajo posible. Esta información aparece siempre en las etiquetas. Compara varias marcas.

Las cantidades son variables, según gustos y finalidad.

Materiales

Una tetera: La mejor elección es una tetera en la que las plantas estén en un compartimento por encima del agua, sobre todo si hacemos una infusión en frío .

Si usamos un infusor (metálico o bolsitas desechables), debemos asegurarnos de que las hierbas no estén muy comprimidas. En cuanto entren en contacto con el agua se hincharán, dificultando la extracción de principios activos si hay poco espacio.

También se pueden poner en un bote de cristal hermético. La presión que ejerce el agua caliente contra las paredes del frasco favorece la extracción de los diversos compononentes.

Paso a paso

  • Ponemos a hervir 1 L de agua
  • Añadimos el agua casi hirviendo (no más de 80° para no destruir los principios activos de la planta)
  • La dejamos reposar tapada el tiempo necesario:
    • 1 ó 2 minutos para las plantas aromáticas, antes de que se extraigan los principios amargos y los taninos
    • 5 a 10 minutos para las plantas amargas y astringentes
    • 20 minutos para las plantas mineralizantes (ortiga, cola de caballo, pamplina, menta, trébol, hoja de frambueso…)
  • Filtramos y escurrimos bien las plantas
  • Vertimos en un termo para ir tomando a lo largo del día.

Para determinadas plantas, realizaremos una infusión en frío. Ciertos componentes activos de las plantas se destruyen por el calor. Es el caso de los mucílagos y las gomas (malva, echinacea…). En este caso añadiremos agua fría en vez de caliente y la dejaremos reposar toda la noche.

Conservación

Es recomendable beberla cuanto antes. Se mantiene 24h después de preparada en la nevera y 12h a temperatura ambiente.

Si no estás familiarizado con el sabor de las plantas, puedes mejorarlo al principio añadiendo un poquito de regaliz, stevia o jengibre.

En infusión utilizamos las partes “blandas” de la planta : hojas, flores, tallos, semillas machacadas (anis, hinojo, comino…) y algunas raíces pulverizadas (jengibre).

LO QUE NO SABIAS DE LA INFUSIÓN

Una tisana puede ser también nutritiva ya que el agua tiene capacidad de extraer proteínas, como la albúmina y polisacáridos o azúcares complejos.infusion11

Además, es posible preparar tisanas mineralizantes ya que son capaces de extraer los minerales de las plantas ricos en ellos (ortiga, cola de caballo, pamplina, menta, trébol, hoja de frambueso…) de forma ionizada. Esto significa que la molécula de calcio, magnesio u otro mineral no está asociada a ninguna otra molécula, por lo que no hace falta que sea digerida. Lo contrario ocurre con los minerales alimenticios. Solo pueden ser absorbidos por la digestión.

Con fines terapéuticos podemos confiar sin duda en una buena infusión como medio para restablecer el equilibrio de un organismo en baja forma. Durante siglos las infusiones han sido unos de los remedios por excelencia de la medicina popular para aliviar dolencias menores, pero se han visto completamente relegadas a un plano de inmerecida insignificancia tras la irrupción de la farmacia de síntesis a finales de siglo XIX. ¡Devolvámosle el lugar que le corresponde!

Te dejo por hoy, con una deliciosa infusión invernal que seguro que te encanta.

  • Unos trocitos de jengibre fresco bien picado (la cantidad depende de tu resistencia al picante :-))
  • Unos trocitos de curcuma fresca bien picada (se te pondrá todo de color amarillo pero se va con agua al cabo de un rato)
  • Una cucharadita de café rasa de canela en polvo

Proceder como explicado más arriba.

¡Hasta pronto!

Kiki

Nota aclaratoria:

Aunque en este texto las trato por igual, existe una leve diferencia entre tisana e infusión que radica en la temperatura del agua que les añadimos: agua hirviendo para las tisanas y agua a punto de hervir para las infusiones.

IMPORTANTE: EL CONTENIDO DE ESTE ARTÍCULO TIENE UNA FINALIDAD ÚNICAMENTE INFORMATIVA, EN NINGÚN CASO SUSTITUYE LA CONSULTA, TRATAMIENTO O DIAGNÓSTICO DEL PROFESIONAL DE LA SALUD COMPETENTE.

Algunas fuentes:

  • Dr. Verhelst, G., El gran libro de las plantas medicinales. Editorial Mannavita.
  • Moore,M., Materia Medica. Southwest School of Botanical Medicine.
  •  Cech, R., Making plant medicine. Horizon Herbs

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