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MIS ASES DE VERANO

El verano es otra de esas épocas que se presta a la explotación publicitaria para que compremos todo tipo de productos. La variedad que ofrecen las estanterías de los diversos establecimientos es pasmosa. Cremas solares de diversos factores, lociones para después del sol, protectores de cabello, repelentes de insectos, serums de innumerables aplicaciones y un largo etc.

Pero, ¿y su utilidad? Para los que venden, mucha. Para nosotros, ninguna.

Yo también he sido, durante años, de las que se iba de vacaciones cargadita de potingues. Con lo guapo que está uno en verano sin necesidad de nada más que de unos rayitos de sol, unas buenas horas de sueño, el contacto con la naturaleza y una agradable compañía, o tal vez un poco de soledad elegida.

Así que hoy, vamos a simplificar. Vamos a llevarnos una maleta bien ligera.

Te propongo tres plantas y un aceite que no te fallarán y que te harán sentir resplandeciente y liger@. Aquí te dejo con mis ases de verano:

ALOE VERA

Gel de aloe

¿Qué no se ha escrito y dicho ya sobre esta planta? Pues todavía me sorprende la cantidad de gente que desconoce, no sólo su uso sino también su existencia.

El gel aloe vera es imprescindible en verano como “aftersun” infalible y 100% natural.

Hazte con una planta de cultivo ecológico, de más de tres años, extrae el gel como en la foto, o cómpralo ya preparado en un herbolario. Eso sí ¡lee la etiqueta con mucha atención! El contenido en aloe no debe ser inferior al 98%! Venden productos más que dudosos por ahí.

Aplica el gel directamente sobre la piel después del sol. Sentirás frescor y alivio inmediato.

ACEITE DE COCO

Ya te he hablado en otras ocasiones del aceite de coco pero sigo insistiendo. Es un producto tanto eficaz como económico ya que sustituye muchos de los botecitos que pueblan tu cuarto de baño 🙂aceite de coco 2

Tira todas las cremas a la basura (salvo si las has hecho tu mismo o son de ingredientes naturales y ecológicos). Y reemplázalas por aceite de coco, puro, no refinado, ecológico y de primera presión en frío. Para el cuerpo, la cara, los labios y el pelo. Todo en uno y créeme, ¡no necesitas nada más!

Además de tener un ligero índice de protección solar, aplicado después del gel de aloe, hidrata la piel y promueve su elasticidad, dejándola tersa, y suave. Favorece además un bronceado más bonito y duradero.

Y si te tomas una cucharadita al día, por vía interna, estás asegurando tu salud cerebral y cardiaca y fortaleciendo tu sistema inmunológico.

LAVANDA

Esta colorida y perfumada flor estival tiene, entre otras muchas, unas cualidades fabulosas para el cuidado de la piel.

Su aceite esencial es un potente cicatrizante y regenerador cutáneo.lavandula angustifolia

Si añadimos unas gotas de lavanda (variedad Lavandula angustifolia o vera) a nuestro gel de aloe, el efecto protector y reparador se multiplica. En caso de quemaduras superficiales podemos aplicar el aceite esencial puro directamente en la zona afectada.

La variedad Lavandula latifolia o aspic (espliego) es perfecta para las picaduras de insecto, aplicando un par de gotas de aceite esencial directamente sobre la picadura.

ROMERO

El romero me fascina, primero por su olor fresco, estimulante y veraniego. Segundo por lo fácil que es de cultivar y aplicar. Tercero por la multitud de usos, tanto terapéuticos como culinarios que se le conocen. Ya lo dice el refrán:.

“de las virtudes del romero se puede escribir un libro entero”Romero con abeja

Pero este verano lo utilizaremos como ingrediente estrella para los champús de verano. Aquí teneis el enlace a la receta. Se pueden sustituir las ortigas por romero o combinar ambas.

Y ahora te dejo para que sigas disfrutando de un verano extraordinario.

Si tu también tienes ases en la manga no dudes en compartirlos. Me encantaría conocerlos.

Un abrazo,

Kiki

IMPORTANTE: EL CONTENIDO DE ESTE ARTÍCULO TIENE UNA FINALIDAD ÚNICAMENTE INFORMATIVA, EN NINGÚN CASO SUSTITUYE LA CONSULTA, TRATAMIENTO O DIAGNÓSTICO DEL PROFESIONAL DE LA SALUD COMPETENTE.

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Crédito de imágenes

Foto 3: Imagen libre de derechos de Wikipedia,
Foto 4: Imagen libre de derechos de Wikipedia, por Maria modesto

 

REFRESCOS CASEROS

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 Todavía me alcanza la memoria para recordar veranos en los que la sed se combatía con agua, limonada casera, zumos naturales, granizados de limón y deliciosas horchatas.

Pero también recuerdo con nitidez como los refrescos industriales les iban ganando la partida hasta acabar dominando por completo el contenido de nuestras neveras. Era guay, era cool, estaba de moda y la tele chillaba con espectaculares anuncios lo que había que beber para ser el más sexy y el más moderno del momento.

La toma de conciencia de los estragos que ha supuesto el consumo masivo de azúcar, escondido en los inocentes vasos de refrescos, todavía quedaba lejos. Todavía podía la industria engañarnos a su antojo. Todavía desconocíamos que cada lata del inocente refresco esconde nada menos que diez terrones de azúcar además de aromas y aditivos.

Niños de dos años con coca cola en los biberones, familias que desconocen la existencia del agua cuando se sientan a la mesa, distribuidores de “bebida” en colegios y oficinas, aguas contaminadas, población enferma y obesa. Gracias, pero ¡hasta aquí hemos llegado!

Hace poco una amiga con una niñita de dos años me preguntaba qué le podía dar de beber a su hija que no fuera agua. “Es que el agua no tiene sabor”, me decía con cara de pena. ¿¿¿??? Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Sin comentarios.

Venga, coge las riendas. Vamos a preparar deliciosos refrescos para este verano. Con plantas, con flores, con frutas y con mucha agüita  fresca.

Lo más sencillo es preparar un jarabe a base de las plantas que más te gusten. Mis preferidos son el de flores de saúco, el de raiz de jengibre, o el de hojas de menta y de melisa pero también puedes utilizar flores de lavanda, flores de manzanilla, pétalos de rosa, o lo que prefieras.

JARABE

  • 100 gr de azúcar, de preferencia rapadura (azúcar “integral”, no refinado, no cristalizado y no calentado) o azúcar de flor de coco

  • 100 gr de infusión bien cargada de la/s planta/s escogida/s

  • el zumo de un limón

Poner la infusión a calentar en un cazo y añadir removiendo el azúcar poco a poco hasta que esté disuelto por completo. Dejar hervir un ratito, añadir el zumo de limón y verter hirviendo en un frasco limpio. Cerrar y etiquetar. Se conserva varios meses sin abrir, una vez abierto, una semana en la nevera.

REFRESCOS

Con jarabe de plantas

En un vaso ponemos un dedo del jarabe que hayamos preparado y lo completamos con agua con gas (o sin gas, al gusto)  bien fría.

Con stevia

En el caso de que no quieras utilizar azúcar, mi alternativa preferida es utilizar stevia. Haces una infusión cargada con tus plantas preferidas y una cucharadita de hojas de stevia. Cuando esté lista le añades el zumo de limón y el agua con gas.

Con zumo

Haz un vaso de zumo con tu fruta preferida y complétalo en una botella de litro con tres vasos de agua con gas muy fría.

También puedes hacer agua con gas añadiendo una pizca de bicarbotano alimentario al agua normal o al zumo.

Como os podéis figurar, las posibilidades son infinitas. Sé creativo, prueba, combina, diviértete y sobre todo: ¡sé libre!

Un abrazo,

Kiki